Antes de ayer me encontré con una amiga a la que no veo demasiado y con la que hablo poco. Me dijo que justo se había acordado de mí, de mi último llamado, de que me llamó, yo no estaba y que no me llamó más. Justo unos minutos antes de cruzarme en la calle venía pensando en eso. En que teníamos que hablar. En que iba a llamarme esa misma noche o quizá mañana... Y entonces le toqué el hombro.
Ayer al mediodía vi a una amiga de unos amigos a los que no veo desde hace tiempo. F y G, una de las parejas equipo. Vi a la amiga de ellos con una mujer que evidentemente era su madre y con un cochecito que llevaba a una beba que evidentemente era su hija. Entonces me pregunté por F., si andaría bien con G., si ya estaría embarazada (¿por qué no?), cómo andarían los dos, juntos y cada uno, por sus pagos juninenses. A la noche, cuando abrí mi casilla de correo, me encontré con un mail de F. que invita a su cumpleaños, fiesta con DJ y tragos, este sábado en la quinta de Junín, para celebrar su treinta y pico y las veinticinco semanas de embarazo.
...viene a mojarse los pies a la luna...