Exhausta, termino un cuento. Hace meses que no termino un cuento así que también cierta satisfacción aún cuando no estoy segura de que funcione. No importa. Un argumento, tres días de escritura, un cuento. Bien. Eso incluye una tarde aburrida ayer, una siesta porque todo el tiempo, durante los tres días de escritura, sentí que estoyporcaerencama, entonces ayer cuando llegué de un evento familiar ridículo y ni siquiera divertido, me acosté a leer el diario, a mirar por fox la hinchada del partido river-boca mientras los hombres relataban, y después dormir un rato, todo bien, la puesta de sol, me gustan los colores de estos días, el sol y las flores en casa, mi mundo poblado por unos y unas y otros, las fotos en el cuarto, los días de querer, y a eso de las ocho, cierta sensación de domingo domingo que combatí con una hora de cocinar, la humita por fin salió genial, y un llamado telefónico derivado en café.
A veces necesito enumeraciones para no entristecer mi remolino energético: últimos diez días, dos cines: Agua y Mientras tanto; un teatro: Rétame Zarate (en La tertulia, viernes a las 23 hs., está muy bien, recomiendo, tengo que escribir una nota sobre eso), un par de cumpleaños, y la maldita, sí maldita, porque yo te quería, Noche de los Museos con fiesta all included, a la que no fui. Ver amigos, el cumpleaños de S. y dormir donde dormí valió la ausencia en el evento, pero tampoco como para que mi mamá el domingo relatara todo tres o cuatro veces. Fuimos primero al Sívori, vimos una muestra de Marcia Swartz, una artista que me gusta mucho, muy original, creativa, creo que a vos te va a gustar, y había un pianista, tocaba Chopin, Beethoven... Y después fuimos al de Arte Decorativo, los recorridos eran gratis, había una cantidad de gente... Terminamos en el Metropolitano.
Así habla mi mamá, así tal cual, como una cobertura para el blog o algo así. Mi papá, en stereo, contaba el mismo relato. Una y otra vez, cuatro veces. Y yo no fui. Pero recuerdo, lo sé, que ver amigos, el cumpleaños de S., y dormir donde dormí, valió la ausencia.
...viene a mojarse los pies a la luna...