Ahora hay que esperar. Guardar los pasajes en el cajón y cada tanto acordarse que faltacadavezmenos para los días en la playa. Los sábados me pongo protector para que el sol del balcón no dañe mi piel y cuando despierto al chico él pregunta dónde estuve, como si todavía estuviera -él- soñando y yo viniera a despertarlo recién salida del mar. Pequeños simulacros de verano y hasta entonces mucho por hacer y todavía más por ahorrar.
Protector solar y canciones en portugués.
En noviembre, las fiestas y todo lo que hay que leer para escribir.
Ayer ni me enteré de Halloween. Idas y vueltas al centro hasta por fin tener conmigo los pasajes. Después una paradita en Marks para una limonada y tomar unas notas en el cuaderno que viajó a Nueva York. Justo llegó el mensaje "buenísimo ahora a empezar a viajar...", y ese cuaderno es un poco eso. El acento español y los idiomas extraños de Palermo también.
Un poco más acá una chica con caradeactrizdealmodovar toma café con un chico que es tremendamente falto de onda. Más allá un hombre le hace upa a un bebé de pocos meses. Merienda y alterna en la boca de su hijo el chupete y su propio dedo. Leo sus labios. Le dice "te amo" al oído, varias veces.
...viene a mojarse los pies a la luna...