
Todas las cosas de ayer se combinaron a la noche para armar relatos macabros.
Primero llamo a casa para ver si hay mensajes. Atiende mi mamá y le pregunto qué hace ahí. Ella me pregunta qué hago yo, que me la paso "haciendo lío con los tipos" y yo pienso cómo me dice eso si justo hoy podría haber visto a A. y no lo vi, si estoy con Ch. y estoy bien, fuimos al cine y estamos durmiendo, por qué me dice eso, y ella dice que alguien me persigue y que por eso fue a casa, que alguien me robó contraseñas y que ella sólo está para cuidarme, que habló con G., que le preguntó por mí y le dijo que yo venía "haciendo lío con los tipos".
Hace tiempo que no tenía miedo escénico. Desde que dejé de actuar. Las lecturas no me dan miedo. Pero parece que un poco sí. Como cuando iba a estrenar y la noche antes soñaba que olvidaba toda la letra, que me quedaba paradita en el medio del escenario mirando al público sin saber qué decir. Ayer olvido el texto. Me acompaña mi mamá que sí había llevado textos suyos (¿desde cuándo?) y entonces leía. Usamos polleras rarísimas, lunares y flores al mismo tiempo, todas blancas y azules quizá porque hoy es Shabat. Mi mamá lee porque yo olvido el texto en casa. Yo lloro y entonces Funes, el que me convoca, se acerca con un cuaderno escrito a mano y dice que a él le gustan tanto mis textos que los tiene copiados en un cuaderno. Cuando empiezo a leer me doy cuenta de que el manuscrito dice lo mismo que el que yo había olvidado pero de otra forma, horrible. No quiero leer. No leo. Me quedo muda. El ciclo se llama Los mudos. Leo el miércoles que viene y hasta el sueño de ayer no me parecía en absoluto importante.
...viene a mojarse los pies a la luna...